La Gran Guerra, luego llamada Primera Guerra Mundial, fue una
confrontación bélica centrada en Europa que empezó el 28 de julio de 1914 y
finalizó el 11 de noviembre de 1918, cuando Alemania aceptó las condiciones del
armisticio.
Tras seis meses de negociaciones en la Conferencia
de Paz de París, el 28 de junio de 1919 los países aliados firmaron el Tratado
de Versalles con Alemania, y otros a lo largo del siguiente año con cada una de
las potencias derrotadas. Más de nueve millones de combatientes y siete
millones de civiles perdieron la vida (1% de la población mundial), una cifra
extraordinaria, dada la sofisticación tecnológica e industrial de los
beligerantes. Fue el quinto conflicto más mortífero de la historia de la Humanidad.
La convulsión que provocó la guerra allanó el camino a grandes cambios
políticos, con revoluciones de un carácter nunca visto en varias de las
naciones involucradas.
Recibió el calificativo de mundial porque se
vieron involucradas todas las grandes potencias industriales y militares,
divididas en dos alianzas.
Al calor de la Primera Guerra Mundial se fraguó la
Revolución rusa, que concluyó con la creación del primer Estado en la historia
autodenominado socialista: la Unión Soviética.
Se fundó la Sociedad de Naciones, con el objetivo
de evitar que un conflicto de tal magnitud se repitiese; sin embargo, dos
décadas después estalló la Segunda Guerra Mundial. Entre sus razones se pueden
señalar: el alza de los nacionalismos, una cierta debilidad de los Estados
democráticos, la humillación sentida por Alemania tras su derrota, las grandes
crisis económicas y, sobre todo, el auge del fascismo.
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